Somos la Asociación de Autónomos y Comerciantes del Metro de Madrid. O, si lo prefieres, somos Los últimos del Metro. Las últimas 10 tiendas que seguimos levantando cada mañana la persiana de nuestros pequeños comercios en las estaciones del Metro de Madrid para ofreceros un café, hacer unas fotocopias, preparar un bocadillo o vender un bolso. Como hemos hecho siempre, como queremos seguir haciendo.

Hace años, el Metro era una parte de más de la ciudad. Sus pasillos estaban vivos y llenos de tiendas que daban empleo a cientos de personas. La crisis nos golpeó con dureza, como al resto de las PYMES del país y especialmente al pequeño comercio tradicional. De modo que, en 2014, recibimos con esperanza la promesa del Gobierno de la Comunidad de revitalizar el comercio en el Metro prometiendo con decenas de nuevos locales. Cuatro años más tarde, la situación no tiene absolutamente nada que ver con lo prometido: en lugar de abrirse nuevos negocios, se han cerrado dos terceras partes de los que entonces estaban abiertos y nuestra propia continuidad está en peligro.

Se han destruido más de 60 puestos de trabajo y 20 establecimientos han echado la persiana para siempre.

El origen del problema se encuentra en las nuevas condiciones de seguridad e higiene exigidas por la Consejería de Transporte desde 2016. Metro debería haber iniciado la reforma de sus locales inmediatamente, pero en lugar de ponerse manos a la obra, dejó pasar los meses hasta que recibimos la notificación de que debíamos cerrar nuestros locales hasta que finalizaran unas obras de acondicionamiento sin fecha de inicio ni de fin. Muchas compañeras vieron imposible continuar su actividad en esas condiciones y aceptaron la raquítica indemnización que les ofrecía el Gobierno. Otras llevamos dos años esperando el final de las obras. Desde entonces hemos sufrido pérdidas cercanas al millón de euros, se han destruido más de 60 puestos de trabajo y 20 establecimientos han echado la persiana para siempre.

Os preguntaréis, con razón, qué motivo puede tener el Gobierno para condenar a la extinción a las pequeñas empresas que generamos riqueza y empleo en el Metro. Os vamos a dar una pista: los gestores de Metro no han sacado a concurso ni uno solo de los 20 locales que hoy están vacíos, pero sí que han concedido a la multinacional francesa JCDecaux la gestión de los stands comerciales de franquicias que desde hace unos años veis en los pasillos de las estaciones. A estos stands no se les exigen las mismas condiciones de higiene y habitabilidad que a nosotros, y a menudo sus dependientes ni siquieran tienen un contrato temporal, sino que son falsos autónomos que cobran por ventas. Es decir, Metro de Madrid ha sustituido al pequeño comercio tradicional por un mercadillo de franquicias sin garantía laboral ni sanitaria alguna. Pierden las PYMES, pierden los trabajadores, pierden los usuarios y sólo sale ganando una multinacional extranjera.

Si esto sucediera en superficie, el escándalo sería mayúsculo. ¿Alguien imagina lo que pasaría si el Ayuntamiento de Madrid mantuviera cerrados 9 de cada 10 locales de la Calle Preciados? Esa es la situación que se vive en estaciones como Plaza Castilla. Pero nos da la impresión de que trabajar bajo tierra nos hace ser invisibles.

Esto tiene que cambiar. Las últimas del Metro nos hemos organizado para defender nuestros negocios, nuestros empleos y un modelo de Metro integrado en la ciudad, de gestión pública y abierto a las pequeñas empresas de la región. Estamos bajo tierra, pero nos van a ver y nos van a oír.